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Adolescencia, producción subjetiva y nuevos desafíos para la orientación vocacional

Muchos adolescentes hoy elaboran poco material propio sobre sí mismos. El orientador debe adaptar su intervención a códigos y tiempos distintos sin renunciar al autoconocimiento.

Uno de los desafíos más frecuentes que atraviesan hoy los orientadores vocacionales tiene que ver con las dificultades que presentan muchos adolescentes al momento de elaborar y producir contenido propio acerca de sí mismos.

Cuando hablamos de producción, no nos referimos únicamente a la lectoescritura en términos académicos, sino también a la posibilidad de hablar, escribir, dibujar, narrar, asociar ideas o construir relatos vinculados con su presente, sus intereses, sus preferencias y su momento vital. En otras palabras, con la capacidad de generar material que permita acceder a aspectos relevantes de su autoconocimiento.

Actualmente, esta elaboración suele aparecer de manera mucho más limitada que en otros momentos históricos. Entre las múltiples razones que pueden contribuir a este fenómeno, encontramos la creciente exposición a contenidos previamente diseñados y estructurados, consumidos bajo lógicas de inmediatez que muchas veces dejan poco espacio para la pausa, la reflexión y la construcción personal de significado.

Como consecuencia, es frecuente encontrar producciones breves, respuestas escuetas y desarrollos con escaso nivel de profundidad. No necesariamente porque el adolescente carezca de intereses, inquietudes o recursos internos, sino porque muchas veces encuentra dificultades para transformarlos en un relato propio que pueda ser comunicado.

Para la orientación vocacional, esto representa un desafío significativo. La tarea de construir un perfil de autoconocimiento requiere acceder a información valiosa sobre la persona, pero dicha información debe surgir, en gran medida, de producciones subjetivas que hoy suelen presentarse con menor desarrollo que en generaciones anteriores.

En este sentido, el trabajo del orientador ha debido adaptarse a un escenario diferente. El adolescente promedio de la actualidad no solo se vincula de otra manera con la información y con los tiempos de elaboración, sino que también expresa sus intereses, preferencias y formas de participación a través de códigos distintos a los de épocas previas. Comprender estas transformaciones resulta fundamental para diseñar estrategias de intervención acordes a las características de las nuevas generaciones y para continuar favoreciendo procesos genuinos de exploración y autoconocimiento.


Le agradezco su lectura y el interés en nuestra perspectiva de trabajo.

Lic. Maximiliano Llambrich — Equipo de Lumo